Dalmacia - Dubrovnik

Paraíso sobre la Tierra

Las murallas se construyen para proteger tesoros, y eso vale especialmente para Dubrovnik, donde el muro de piedra de los 1940 metros de largo rodea una de las ciudades más bonitas del mundo.

Debido a la impecable arquitectura medieval la „Perla del Adriático” desde hace siglos les encanta y seduce a los gobernantes y los artistas. ¿Cómo le inspirará a usted?

Ivo Pervan

El lugar donde las palabras no son suficientes.

Dónde ir

Rutas de los viejos capitanes

Las rutas de los viejos capitantes nos llevan por una zona de tempestuosos acontecimientos históricos y luchas por la libertad, lugares donde el comercio, la navegación y la construcción de barcos se desarrollaron desde la antigüedad, donde siempre se ha vivido en armonía con el mar y con el río. Conoce la antigua cuna de la navegación en la península de veleros Pelješac, con su Museo Marítimo en Orebić, tierra natal de grandes marinos, y también el pueblo natal de Marco Polo en la localidad de Korčula o la histórica ciudad de Dubrovnik que durante siglos supo mantener su independencia como la República de Dubrovnik. Descubre, por último, el presente de esta tradición en los modernos puertos marítimos y fluviales de Ploče y Metković. En estas tierras la naturaleza ha creado el maravilloso paisaje del delta del río Neretva, donde se encuentran el río y el mar, el valle y el karst, el lago y las marismas. Ha concebido también la intemporal belleza del Parque Nacional de Mljet y sus lagos, las renacentistas islas Elafitas –Koločep, Lopud y Šipan–, dando forma también a los mansos y variados paisajes de Konavle. Levanta la mirada hacia el mar abierto donde se libraron en el pasado numerosas batallas navales, donde la libertad se defendió y se logró conservar y hacia donde zarpaban los veleros comerciales con viento en popa.

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Playa de Saplunara

En la localidad del mismo nombre se encuentra una de las playas de arena más bonitas de esta parte del Adriático, Saplunara.

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Playa Šunj

La playa de Šunj se encuentra en la ladera meridional de la isla de Lopud y es la playa de arena más conocida de la zona de Dubrovnik.

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Trsteno

Trsteno es el jardín renacentista más antiguo de Dalmacia, se remonta al año 1502 y es actualmente el único arboreto de toda la costa croata.

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Vela Luka

Vela Luka es lugar de artistas y músicos excepcionalmente portentosos, lugar de interesante tradición y rico legado cultural.

Hrvoje Serdar

Una ciudad que no deja indiferente a nadie

En el pasado, Dubrovnik fue uno de los más pequeños estados mediterráneos, pero al mismo tiempo, uno de los más importantes por su comercio marítimo, como lo demuestra el hecho de que en sus días de gloria tenía representaciones consulares en más de 80 ciudades y su flota mercante, con casi 700 barcos de vela, rivalizaba con la de Venecia. Bajo el patrocinio celestial de San Blas, coronada por la famosa bandera Libertas, que ondea desde un alto pilar de piedra custodiada por el legendario caballero Orlando, Dubrovnik es una ciudad que le contará mejor su rica historia si da un paseo por su calle principal de pulidas piedras: Stradun. Las célebres murallas de esta ciudad, con sus magníficas torres y bastiones ofrecerán una vista a las mágicas islas Elafiti: Šipan, Lopud y Koločep, esparcidas como perlas en el azul del mar. Denominadas islas de los ciervos (en griego elaphos: ciervo), este grupo de islas e islotes, que solían ser el hábitat de este noble animal salvaje, literalmente resume la calidad del Mediterráneo virgen, donde tanto florecen la vegetación subtropical, como los enormes bosques de pinos y olivos, todo ello rodeado de hermosas playas de arena.

Desde la Fuente de Onofrio hasta el Campanario de la ciudad, las refinadas filigranas gótico-renacentistas del palacio Sponza y el famoso Palacio de los Rectores (Knežev dvor), así como la iglesia barroca de San Blas, la catedral de la Asunción de María o San Ignacio, con el famoso colegio jesuita, en esta ciudad cada paso será una experiencia par exellence.
Por cierto, si se halla aquí en verano, cuando Dubrovnik resplandece con un brillo especial, y el tradicional festival de verano de Dubrovnik transforma en un instante todo el casco antiguo en un mágico escenario, único en el mundo, desde la cercana fortaleza de Lovrijenac, que se alza en los acantilados a 37 metros de altura sobre el mar, oirá el inmortal monólogo “ser o no ser”, de Hamlet, resonar con una fuerza realmente especial...

Explore islas de historia encantadora

Ya en la época en que el renombrado navegante Marco Polo partió a toda vela, de su isla natal de Korčula hacia la terra incógnita, esta ciudad caballeresca, surgida sobre las ruinas de una colonia griega, iba creciendo poco a poco y convirtiéndose en una escultura urbana de piedra, de líneas regulares, que se ha conservado bien hasta nuestros días. Diseñadas por el ingenio de algún arquitecto local, que también era un sabio planificador urbano, las calles de Korčula son una verdadera curiosidad. Construidas sobre el modelo del espinazo de un pez, estas calles son una bendición durante el verano, porque aunque durante la mañana y por la tarde están bañadas por el sol, que les confiere un especial brillo dorado, el calor del mediodía felizmente las elude. Si quiere experimentar el ambiente único de Korčula, que el buen viento le lleve allí en julio, cuando se celebra el Festival internacional de la canción y el vino en honor al famoso navegante, o el Festival de los juegos caballerescos, la Danza tradicional con espada en trajes originales del siglo XVI, con la famosa puesta en escena de la lucha entre el rey blanco y el rey negro.

Ivo Biočina
Parte de la antigua República de Dubrovnik, la península de Pelješac era un importante punto estratégico en el que las murallas de Ston, hechas de piedra de 5,5 km de longitud, y que aún se conservan, protegían el acceso a la famosa República. Bendecida por la gracia del caluroso viento del sur, para los amantes del vino Pelješac es bien conocida como el reino del Dingač, el más prestigioso de los vinos croatas, mientras que la ciudad de Orebić, conocida como un centro marítimo en el siglo XVIII, hoy en día es un destino muy visitado por los historiadores del arte.

Alabada por sus bellos palacios y villas de piedra, cuyas fachadas reflejan la opulencia y el esplendor con que vivían las familias de los navegantes, y especialmente reconocida por sus preciosos jardines en los que crecen las plantas más exóticas, llevadas allí durante siglos desde todos los rincones del mundo, Orebic es, de hecho, un lugar que permanecerá en su memoria. Si alguna vez, impresionado por la historia de Odiseo que se encontraba retenido en una isla por la ninfa Calipso, se ha preguntado cómo podría ser esa célebre Ogigia, diríjase a la isla de Mljet en el extremo sur de Croacia y descubra una escena como salida del cuento de hadas más hermoso. Ante usted aparecerá un lago en el medio de la isla y, en él, un islote con un monasterio que data del siglo XII. Aunque Calipso no estará presente, la escena será suficiente para capturar su corazón para siempre y puede que nunca más quiera irse de allí.